domingo 30 de marzo de 2008

Divididos


Pasó otra vez. Las cacerolas salieron de las alacenas y volvieron a las calles para protestar. ¿Fue la clase media? ¿Fue Barrio Norte de la Capital Federal? ¿Fue Nueva Córdoba en nuestra Capital? ¿Quiénes fueron los citadinos que salieron a las calles a apoyar la protesta del campo por las incremento de las retenciones impulsado por el Gobierno nacional y a rechazar el duro discurso pronunciado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante un auditorio siempre dispuesto a aplaudir sus dotes de oradora profesional?
Lo cierto es que una vez más la sociedad argentina se vio fragmentada entre quienes apoyan las medidas del Gobierno, que quedó jaqueado ante una protesta histórica que algunos llaman paro y otros bloqueo, y las demandas del campo entre las que se mezclan las de los grandes terratenientes y la de los pequeños productores que se vieron beneficiados por el boom sojero de los últimos años.
El transitorio levantamiento del paro trajo tranquilidad a todos los sectores: unos, los productores, ya mostraban signos del cansancio y de exaltación de tanto tener que pelear con los camioneros y particulares que querían atravesar los cortes. En la Casa Rosada, la ¿inesperada? reacción popular dejó mal parados a varios funcionarios del Gobierno y melló la imagen positiva de la Presidenta.
En el fondo de este conflicto está, en cierta medida, una fragmentación en la que se suele caer en el país cuando surge un conflicto que tiene que ver con la economía.
No están en el mismo nivel, pero fue tan exagerado el pedido de “que se vayan todos”, como exacerbado, brutal y desubicado el patoterismo que mostró el piquetero pro gobierno Luis D´Elía, golpeando a quienes manifestaban pacíficamente en la Plaza de Mayo contra el primer discurso de la Presidenta.
El jueves, las palabras de Cristina fueron un tanto más conciliadoras y abrieron un espacio para el diálogo, algo que venían reclamando las entidades del agro y hasta los mismos intendentes peronistas del interior.
Pero esta semana volvimos a tener miedo a que todo se fuera de sus cabales. Volvió el temor a una escalada de saqueos como la que terminó con la caída del gobierno de Fernando De la Rúa y el desabastecimiento preocupó a las amas de casa que tuvieron que ingeniárselas para hacer la comida de todos los días.
Y cuando la cotidianeidad se ve afectada, parece que todo se cae al piso.
La instancia de diálogo que parece haberse abierto ahora es una posibilidad para que las dos partes en pugna se pongan a trabajar en pos de un acuerdo que tenga sustento en el tiempo. De un lado, la soberbia con que algunos funcionarios del Gobierno critican a los sectores del campo debería dejar paso a la diplomacia ya que muchos de los votos que llevaron a Cristina a la Presidencia provinieron de personas que esta vez estuvieron en los piquetes protestando. Del otro, los ánimos del campo deben inclinarse a tender puentes con otros sectores de la sociedad para que el reclamo sea conjunto y para que se quiera cambiar la realidad de una sola parte de la economía nacional, importante por cierto.
Son pocos los que hablaron de la necesidad de una reforma agraria, de un reparto más equitativo de la riqueza, de producir cambios que repercutan en todos y no en unos pocos y de avanzar hacia una república verdaderamente pluralista. Porque tanto en el reclamo económico puntual de los productores rurales como en el mensaje del Gobierno, está metida la política propiamente dicha como elemento esencial para cambiar la realidad.
Además de las imágenes de 2001, a algunos más memoriosos, la pelea entre el Gobierno y el campo les recordó la vieja pugna que enfrentó al general Juan Domingo Perón con los sectores terratenientes.
Lo cierto es que hay divisiones que nunca se han curado y que parecen florecer cada vez que se plantea una crisis.

sábado 23 de febrero de 2008

La calma

La humedad me seca la garganta. Siento frío a pesar de que la noche es caliente y su pesadez cae sobre mí transformándose en un estorbo. Veo siluetas cruzándose frente a mí. Me duermo. Despierto. Vuelvo a dormirme en el sopor de la noche pegajosa. Están todos. Los miro desde un lugar que no conozco. Siento frío. Percibo un olor indescriptible. Puedo verlos de nuevo. Quiero despertar otra vez pero no puedo. La niebla cubre las casas, los árboles, tapa la luz que disparan las columnas. Espero verlos de nuevo. El tiempo pasa. Los minutos pasan. Yo estoy ahí, rodeada de todos los que amo. Estoy tranquila. Llega la calma. La paz, viene la paz.

viernes 15 de febrero de 2008

La preocupación viaja en un auto importado

Suelo pararme en las esquinas para ver los autos cuando paran en los semáforos. No porque me gusten los autos; para mí son sólo algo que te lleva y te trae de un lugar a otro. Será por eso que ni siquiera un Ford Falcon soportó mis maltratos y me dieron dos pesos cuando lo vendí. En realidad, en las esquinas busco ver los gestos en la gente que va en el interior. Y tengo una teoría hecha sin ninguna base estadística pero que puede ser constatada por cualquiera: a mayor importancia del auto, mayor es la cara de orto del que lo maneja. Es proporcional el confort, la cilindrada y las revoluciones por minuto que pueda alcanzar el motor del coche con el rostro adusto del conductor. Es así, no hay otra. No he visto tipos felices en un Audi, en una camioneta 4 por 4 o en un Toyota Corola, por ejemplo. Es que parece que no se puede ir en un Fórmula 1 con la cara despreocupada de quien va al volante de un viejo carcacho.

miércoles 13 de febrero de 2008

Malabares

Aprendí a hacer malabares con una sola naranja. Y es un flash.

lunes 4 de febrero de 2008

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico dia llueva de pronto la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en llovizna cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nedies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies, los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.

Obras para todos con el dinero de todos


El alineamiento puesto de manifiesto hace una semana entre el municipio, la Provincia y la Nación, con la presencia en Carlos Paz de la presidencia Cristina Fernández de Kirchner significa un paso adelante para las pretensiones carlospacenses de seguir recibiendo fondos para obras.
Sólo con esta planta de tratamientos de líquidos cloacales que inauguró en la ciudad, la Nación desembolsó 80 millones de pesos y comprometió otro tanto para la culminación de la obra de gas natural que, según se expresó, incluirá también a las comunas del sur de Punilla.
Por otro lado, se abrió la posibilidad de que Arcoop, la entidad que nuclea a las cooperativas del Valle de Punilla, reciba fondos para la realización de un ambicioso proyecto para unir tres acueductos y garantizar la provisión de agua potable.
Si a todo esto se le suman los dineros que llegaron a Carlos Paz para el ensanche de avenida Cárcano, la remodelación del puente Uruguay y los aireadores para oxigenar al lago San Roque, la inversión es multimillonaria.
Las lecturas para hacer son muchas: Carlos Paz es vidriera y todo lo que se haga aquí tiene un efecto multiplicador que sirve para que el gobernante se luzca, tanto el local, como el provincial y nacional.
Las críticas desde los opositores locales, sobre todo desde el justicialismo, han hecho hincapié en que el intendente Carlos Felpeto se atribuye obras que no son de él, que no le pertenecen. Desde el oficialismo local, en tanto, la respuesta está en la capacidad de gestión del jefe municipal que consiguió esos fondos para Carlos Paz, más allá de que su color político no sea el mismo que el del que llevan el gobernador Juan Schiaretti y la presidenta.
Y hay quienes dicen que la relación entre el Gobierno provincial y el local no estaría pasando por su mejor momento justamente a partir de estas disputas por la pertenencia de las obras.
El análisis que cabe hacer en estos casos es que no son los gobernantes los que sacan el dinero de sus bolsillos para hacer estos emprendimientos. No. Esos fondos salen de los contribuyentes que aportan con sus impuestos, de los agricultores que hoy están aportando al país con las retenciones, por ejemplo, y al fin y al cabo, el trabajo de los gobernantes es el de gestionar esos dineros. Hacer que esa plata que mes a mes aportan los ciudadanos no se pierda en la maroma de la burocracia y la corrupción y se traduzca en obras que contribuyan al bienestar de todos.
Por eso, cuando un gobernante se atribuye la realización de una obra como si se hubiera despellejado para hacerla con su propio sudor, sólo cabe pensar en que cumplió con la obligación de ejercer el mandato que le dieron quienes lo votaron.

Poder más poder. La llegada de Cristina dejó mucha tela para cortar. Su fugaz paso por Carlos Paz sirvió para llenar muchas páginas de diarios y para que la ciudad recibiera un nuevo aval en materia de promesas de obras.
El tramo de su discurso que mayor impacto me causó fue en el que se refirió a su afán de que en Argentina no haya más pobres. En ese momento, un montón de personas pobres habían venido de distintos puntos de Punilla a verla a ella. Si pudiera terminar con la pobreza, si sólo pudiera acortar la brecha y distribuir la riqueza de manera más equitativa en el país de las vacas, la soja y el trigo; su meta estaría cumplida.

domingo 27 de enero de 2008

Tinellandia


Un famoso. ¿Qué es un famoso? ¿Una persona que se hace conocida por cantar, bailar o patinar en el programa más visto de la tele? Así es o parece ser. Las marquesinas, las calles, los micrófonos, las discos, paradores y restaurantes han visto satisfechos sus necesidades de acaparar a estos “famosos” a los que el tumulto de gente que afortunadamente visita Villa Carlos Paz busca como paparazzi neurótico. ¿Una foto?, ¿una fotito? ¿un autógrafo? Celulares al rojo vivo y maquinas digitales servirán para acumular material que se transforma en un tesoro para la vuelta a casa y para envidia de los vecinos.
Una mesa redonda de una de las tantas radios que tiene su estudio al aire libre en la avenida 9 de Julio amontona sin cesar a estos artistas de una farándula surgida a la luz de Marcelo Tinelli y su programa.
El fenómeno no es carlospacense, Nina Pelosso, la piquetera fashion y bailarina, junta adhesiones en la costa atlántica y asegura que 10 minutos en Tinelli le sirvieron más que todos sus años de militancia. ¿Para qué?
Caminando por el centro de Carlos Paz observé que chicos desconocidos para mí, que afortunadamente me perdí las últimas 5 ó 6 ediciones del Gran Hermano, eran perseguidos por sus fans. ¿Qué hicieron? ¿Qué gran logro cosecharon? No lo sé y quizás no lo sepa nunca.
Y en verano Carlos Paz se transforma en eso. Muchos dicen que ese “eso” es lo que le da vida y lo que atrae a los medios de la Capital Federal que son a su vez los que le dan publicidad gratis a la ciudad para que los turistas sigan viniendo.
Pienso: “Está bien, quizás todo sea un circo en el que el espectáculo deba continuar siempre y sin detenerse nunca en nada”. Y recuerdo “Una noche en Carlos Paz”, el espectáculo de Diego Capussoto y Fabio Alberti, en el que ironizaban con ese perfil bizarro que suele acaparar con personajes de ese talante a los teatros de la ciudad.
Quizás sea así, esa película clase B es la que más le gusta a los turistas que vienen a pasarla bien y a disfrutar de espectáculos de ese tenor: “pasatistas”.
En ese terreno, en el de la crítica o en el de la observación todo es opinable porque se parte desde una subjetividad. Pero lo que llama la atención es que el verano tape todo lo demás, todo lo “otro” que sucede en Carlos Paz y en el país.

Ejemplo 1
Un ejemplo claro y contundente: Esta semana los concejales aprobaron un aumento promedio del 40 por ciento para la planta política del municipio. El incremento se da unos meses después de que el mismo cuerpo avalara una suba del 30 por ciento de las tasas municipales. En aquella oportunidad, el Ejecutivo planteó que no se llegaba a fin de año y que existía una deuda de 5 millones de pesos que había que saldar. Ahora nada se dice de esa deuda y se incrementan los sueldos de los funcionarios.
Llamativamente, la gente que salió a protestar por los impuestos y que colmó el Teatro del Lago en una audiencia pública no protagonizó ningún tipo de reclamo en esta oportunidad. Si alzaron su voz los empleados municipales que estuvieron en el ojo de la tormenta cuando se planteó desde el Ejecutivo que uno de los mayores inconvenientes que existían era el alto gasto en la planta de personal. Ahora, ese “alto gasto” se ve incrementado por una suba impactante de los sueldos de los servidores públicos.

Ejemplo 2
La crisis energética afecta a la provincia provocando cortes de luz en diversos puntos. El tema es de índole nacional y está latente desde hace varias temporadas. La gran cantidad de turistas que llegan a Carlos Paz hacen que el sistema muchas veces colapse y que se ponga en evidencia la necesidad de hacer más inversiones.

Ejemplo 3
El año escolar que comienza en marzo ya anticipa problemas crónicos en nuestra ciudad: La falta de bancos es el principal inconveniente que, a su vez, demuestra el incesante crecimiento demográfico de la ciudad. Una villa que demuestra no estar preparada o no ir a la par de ese crecimiento.

Wanda, Evangelina y compañía. Pero lo importante parece ser que Wanda Nara, aquella chica que se hizo famosa por estar cerca, ser novia o no se qué de Diego Armando Maradona y por un video hot que se difundió por la red se iría de Carlos Paz en el mes de febrero al igual que su compañera de elenco y archienemiga Evangelina Anderson. Las dos partirían detrás de sus amores, ambos jugadores de fútbol. Es lindo que la gente se quiera.

Publicado por el Semanario La Jornada, domingo veintipico de enero de 2008.